Una de locos
Me fui olvidando también mi pasado, y así regresé con el olvido en mi equipaje, un billete de ida sin vuelta y un silencio en la garganta que me impedía decirte te quiero.
En el andén de los adioses tú estabas en mi memoria, otros muchos estaban contigo en aquel solitario lugar, de tu presencia nada quedó escrito.
Volvamos al principio de nuevo, yo te quiero, tú me quieres. Mentira.
Sobre mi tumba unas breves palabras, creo que le llaman epitafio:
Aquí yace quien no descansa, o sea yo, el aquí presente.
Así finalizó mi historia, lástima no haberla vivido.




1 Comentarios:
Tal vez se comienza a vivir la historia en esta página que compartes.
Un saludo
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