CAPTURA DEL SUEÑO- Jaime Kozak
Desperté un día al grito de !Pan! !Trabajo! !Poesía!
No sabía dónde estaba, ni en qué cama, ni en cual casa, ni geografía.
Me recordaba paseando en sueños, sin edad, en diversos tiempos, en varios cuerpos, en distintas orillas de un denso, inmenso río o estuario o delta que desemboca en el océano color arena y verde y azul añil, como las ventanas de madera de las islas griegas, del color del mar donde nadaban los peces limpiamente.
Me di la vuelta del otro lado y me tapé hasta la cabeza, más allá de las orejas. Apagué el despertador y quise volver a esas confluencias marítimas, donde se juntan las aguas, en el delta del Ebro, el Volga o el Paraná con el Pilcomayo.
No pude volver. Al intentarlo, conseguía soñar pero ya transportado a otra escena, otros personajes. Entonces, me senté frente al teclado y me dije: lo voy a reconstruir, lo voy a inventar, si es necesario. Si no lo escribo no existí nunca.
Sin embargo, alejado de la multitud que grita y se calcina, repta, se amontona en las carreteras y se agita en vientos de liberación, intentaba recordar, pacientemente, mi sueño que no era mío, pero ya era otro.
Era otro el sueño y yo, también.
Desembarqué en una tierra movediza y cambiante y, el ruido de mis tripas se llevó los miedos,
tiernamente alimentados, locamente trasmutados.



